lunes, 25 de julio de 2011

El contubernio católico-pepero

El abuelo de "algunos" políticos actuales persiguió a judíos y masones inventando una alianza entre ambos. Dicen que avergonzado del origen judío de su familia y vengativo con una institución que le había rechazado, explotó lo del “contubernio judéo-masónico” para perseguir a sus particulares demonios.

Hoy utilizo la palabra contubernio para definir una de las joyas de la legislación española. Se trata del Reglamento Hipotecario, aprobado el 14 de febrero de 1947, en plena dictadura fascista y que hoy, casi 100 años después, en lo que se supone que es una democracia, sigue vigente y otorga a la Iglesia Católica (a partir de la correspondiente modificación de la ley durante el gobierno de Aznar, que Zapatero ha respetado escrupulosamente ) la posibilidad de inscribir como si de un funcionario de Registros se tratara.

El resultado de esa legislación y de las modificaciones aprobadas por el gobierno de Aznar para evitar sentencias judiciales contrarias a la IC es la rapiña que viene ejerciendo esa secta desde hace tiempo.

Afortunadamente, un asunto que es conocido desde hace años por los ayuntamientos, las pedanías y otras comunidades, ha saltado a la luz este verano (en páginas interiores de Sociedad, es decir, con la boca pequeña) en el diario El País (páginas 30 y 31 de la edición del 11 de julio de 2011) y en la versión digital: La Iglesia inscribe como propios miles de inmuebles

La denuncia pública no preocupa a la IC, acostumbrados como están ella y su partido, a esperar que lleguen las calmas que siguen a las tormentas.