martes, 15 de marzo de 2011

¿Qué pasa con Santander?

Portalada de Pronillo. Foto de Eduardo Blanchard

La obsesión del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Santander por sacar dinero de donde no lo hay les ha llevado, ya hace algún tiempo, a descubrir las posibilidades económicas de la cultura. Seamos claros, con lo que ellos llaman cultura, es decir, ladrillos. Para muestra dos ejemplos sangrantes:
- Palacio de Pronillo. El desastre que están realizando con el edificio más interesante de la ciudad, el palacio de los Riva-Herrera en Pronillo, es de los que marcan una época. Desoyendo opiniones que no corroboraban lo que ya habían decidido en los despachos, están convirtiendo el edificio civil más antiguo de Santander en un chalet de mal gusto. Y no quiero entrar a tratar del uso al que lo han destinado.
- Frente Marítimo. Hace un tiempo hicieron pública la supuesta reclamación histórica al Puerto de Santander, de compartir el uso de los terrenos que son de su propiedad. Una reclamación que iba a "abrir a la ciudad" ese espacio. El resultado, una vez "filtrados" los planos al diario amigo, es que se trata de más ladrillo. No sólo se han adjudicado a dedo la construcción de edificaciones en espacio público y gestionado por la administración local, sino que van a sustituir las vallas que impiden el acceso físico al bode del mar por unas edificaciones, que impiden el físico y visual a la BAHÍA DE SANTANDER.
Creo que con estas actuaciones se infringen varias leyes, se destruye patrimonio histórico y paisajístico, atentando una vez más contra la historia de Santander, la inteligencia de los santanderinos y el patrimonio de todos los cántabros.